Hoy, 18 de diciembre, se conmemora el Día internacional del Migrante. O lo que es lo mismo, hoy se reivindica, se alerta o se informa acerca de los logros, derechos, problemas o situaciones que conforman la realidad de los emigrantes e inmigrantes de todo el mundo. Migración, esto es, el desplazamiento geográfico, generalmente debido a razones de corte económico o social, propio de individuos o grupos (en el caso de muchos otros seres vivos, por razones de supervivencia, como también ocurre tantas veces en el caso de las personas). Así pues, hablamos al fin y al cabo de una de las dimensiones más inherentes a la esencia del ser humano.

Por ello resulta incomprensible que en pleno 2019 volvamos a vivir una época en la que la lógica, el entendimiento y la evolución de las circunstancias que rodean a esta realidad propia de millones de personas a lo largo de sus vidas, vuelvan a ser atacadas por las estrategias de ciertos sectores sociales, políticos, empresariales o mediáticos a través de armas (poderosas y alarmantes) empleadas para atizar el racismo, el clasismo, la intolerancia, la falta de auxilio, la incomprensión, la ausencia de empatía, el miedo a la diferencia o el falseamiento de datos e informaciones, todo ello con la premisa de empequeñecer los puntos de vista, reducir y empobrecer el debate social, controlar la manera de pensar y uniformar lo que desde el origen de nuestra especie es multiforme, multicolor y diverso. Dicho de otra forma: estrategias, estas, enfocadas a recortar derechos y libertades sociales universales que, además, casi siempre suelen estar ligadas a una progresiva práctica ejercida contra otros muchos tipos de derechos y libertades individuales y de sociedades (religiosas, de orientación sexual, laborales, ideológicas…). Y en este sindicato siempre combatiremos semejantes formas de tiranía, discriminación y abuso de poder.

Es por ello que desde USO Illes Balears decimos alto y claro: ¡Viva el Día del Migrante! Porque en esta casa empuñamos sin vacilación la bandera de la defensa de los derechos de las personas migrantes, del respeto y el amor por la diversidad, y del abrazo al coraje de quien abandona su lugar de origen y, en muchas ocasiones, también su familia y su propia casa con el objetivo de huir de una situación personal límite. Sendero que, en otras ocasiones, el migrante emprende con la premura de escapar de dificultades que van más allá de lo soportable; con la emoción de llegar a una nueva tierra en la que poder encontrar una mano amiga; con la determinación de integrarse en ese nuevo destino y hermanar su visión socio-cultural con la del nuevo lugar que le acoge; con el sentimiento de calmar ansiedades o alcanzar sueños…, con la ilusión, en definitiva, de conseguir una vida mejor.

Illes Balears es tierra de emigrantes e inmigrantes; hogar de gente que parte y de otros muchos que llegan, en ambos casos cargados de dolor, pena, temores, ilusión, motivación o incertidumbre, sensaciones todas ellas que desde el momento en que se cierra la maleta con la que emprende el viaje se llevan a cuestas, junto con las fotos de los seres queridos grabadas en la memoria. Da igual de dónde se es y adónde se va: la persona migrante siempre merece el respeto de su derecho a buscar una vida mejor. Y lo menos que una ciudadanía sensible, inteligente y concienciada debería hacer es exigir a todos sus aparatos administrativos, gubernamentales, gestores o educativos que dispongan todos los mecanismos necesarios para colaborar con un enfoque positivo de recepción, entendimiento y desarrollo de las necesidades que conforman el mundo del migrante.

Y es que, entendámoslo, la realidad de la persona migrante es la realidad de todos y cada uno de los seres humanos que pisamos este mundo. Y en USO Illes Balears así lo defendemos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario